Tsai promete no elevar la tensión pero tampoco ceder a la presión de China Continental

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(Foto: CNA)

La presidenta Tsai Ing-wen ha hablado sobre las relaciones del Estrecho durante su discurso oficial de esta fiesta nacional del Doble Diez. Tsai ha dicho que en el último año se ha venido desarrollando una nueva situación internacional que está poniendo a prueba a todos los países y el Gobierno no ha dejado de buscar oportunidades y estrategias en medio de este nuevo escenario.

La presidenta ha señalado que China Continental ha dañado las relaciones del Estrecho con sus amenazas y presión diplomática, poniendo en serio peligro la paz y estabilidad en la región. Para hacer frente a esta amenaza, Tsai señala que algunos pretenden que el Gobierno adopte una posición más beligerante, y otros pretenden mayor flexibilidad. Ella sin embargo cree que cuanto más extremo sea el cambio más buscará Taiwán la estabilidad, sobreviviendo con sangre fría y desplazando la presión.

Tsai ha hecho hincapié en que defenderá el modo de vida libre y democrático de los ciudadanos taiwaneses, así como la paz, estabilidad y prosperidad de la República de China. Su Gobierno, ha continuado Tsai, quiere hacer de Taiwán un país imprescindible e insustituible en la arena internacional.

La presidenta ha llamado a las autoridades de Pekín a asumir la responsabilidad que supone ser una gran potencia en el mantenimiento de la paz y prosperidad mundial, y por su parte no procederá a la búsqueda de la confrontación pero tampoco cederá a los chantajes; en suma, jamás sacrificará la soberanía de Taiwán.

Estas fueron las palabras de la presidenta: “Como presidenta quiero garantizar a todo el mundo que no vamos a elevar el nivel de confrontación pero tampoco vamos a ceder un milímetro. No vamos a seguir el camino de la confrontación por un ataque de rabia que ponga en peligro las relaciones del Estrecho. Tampoco voy a dar la espalda a la opinión pública ni sacrificar la soberanía de Taiwán. En una época de cambios, no podemos juzgar incorrectamente la situación, llevándonos al enfrentamiento o a la cesión.”

La presidenta Tsai Ing-wen también se ha referido a los retos de la seguridad nacional, los cuales no solo vienen de los tradicionales problemas militares sino también de la presión diplomática, la influencia social o la seguridad económica. Tsai ha advertido de que estas son amenazas creíbles que deben ser enfrentadas según una estrategia que refuerce la seguridad nacional.

La presidenta ha dicho que en primer lugar es necesario fortalecer los lazos diplomáticos y conseguir una importancia estratégica para Taiwán que la haga insustituible. En una situación de cambio internacional, Taiwán debe perseverar en la democracia liberal y la economía de mercado, pues ambos son valores centrales que han convertido a Taiwán en un modelo democrático para Asia y una base importante para el desarrollo económico del continente.

Tsai ha seguido diciendo que el segundo foco de atención para la seguridad nacional es la mejora de la capacidad militar. No solo se aumentará el presupuesto dedicado a la defensa cada año sino que el Gobierno también fortalecerá la capacidad de las Fuerzas Armadas para su “defensa autónoma”.

El tercer foco estará centrado en la lucha contra la influencia exterior que pretenda subvertir el orden social, democrático y económico de Taiwán, incluyendo aquí la ola de noticias falsas que ha venido afectando a Taiwán en los últimos tiempos. Tsai ha dicho que si un tercer país quiere crear el caos en la sociedad taiwanesa se encontrará con un Gobierno preparado para responder a las amenazas.

Estas fueron las palabras de la presidenta: “Ya sea en forma de noticias falsas, robo de informes tecnológicos y de inteligencia, destrucción de sistemas de información o hasta intentos de manipulación de elecciones o procesos políticos, vamos a ser implacables siempre que tengamos pruebas fidedignas.”

RTI